Una de las preguntas más interesantes que hemos podido enarbolar en este sitio, y que se haya enarbolado en otros similares. El ámbito digital,...

Una de las preguntas más interesantes que hemos podido enarbolar en este sitio, y que se haya enarbolado en otros similares. El ámbito digital, y propiamente, de internet, ha logrado ocupar cada uno de los aspectos de la vida misma, haciendo de cada cuestión de nuestra existencia algo “digitalizable”.

En este sentido particular, está la política. O la concepción digital de la misma. Situaciones tan importantes como la victoria electoral del empresario Donald Trump, donde se acusa a la tecnología de haber contribuido a cambiar masivamente la opinión de los votantes, y donde se afirma, desde algunas trincheras, que algunos hackers internacionales tuvieron mucho que ver, deja muy de cara esta cuestión que da título al post.

¿Son de verdad posibles las revoluciones digitales?

Naciones que se lo preguntan

El internet, la red, la interconexión global. Todo eso ha dado paso a un término que, aunque trillado, es uno de los más importantes: la libertad. La libertad, concebida como algo total, como algo inherente al ser humano en la toma de cada una de sus decisiones.

Algunas naciones, y sus sistemas políticos, son duramente cuestionados internacionalmente por prohibir libertades fundamentales, o garantizarlas siempre que haya algo a cambio por parte de los interesados.

Entre estos países, salvando las naciones de Medio Oriente que casi siempre han tenido regímenes de este tipo, la mayoría de las naciones que se preguntan por esta revolución digital están en el bloque latino: Venezuela, Nicaragua, Bolivia, México, Cuba.

¿Cómo se produce o cómo producir una revolución digital?

Los revolucionarios franceses, en el poder, cayeron con un único golpe dado por los septembristas. Los revolucionarios bolcheviques, unidos en un bloque tan inmenso como el mundo (URSS), cayeron con un único golpe, económico en ese caso.

Pero, los tiempos han cambiado y la importancia de algunos métodos, caducó. Hoy en día, el mundo digital es, al menos, más importante que el plano terrenal y físico. En algunas naciones de las mencionadas, las personas pasan al menos un tercio de su vida semanal en redes sociales, en aplicaciones de mensajería instantánea, o accediendo a medios de información en la red.

Son, por ende, protagonistas de la búsqueda de canales de información e interacción.

En este sentido, vale recordar naciones como Ucrania, donde la participación digital masiva produjo un cambio de opinión tan manifiesto, que en menos de un mes cambiaron de gobierno. Un mes antes, se decía que era imposible salir del régimen sin una guerra que tardara años.

Pero no fue así, y, tristemente para algunos y felizmente para otros, la revolución digital tuvo allí su primer encuentro con las realidades políticas, y por ende, humanas.

¿Es posible una revolución digital en los países latinoamericanos, tan conectados a redes sociales? ¿Cómo sería?

George Perez